
No hace mucho me recriminaba una amiga, que siempre estaba con la cantinela de que si las parejas jóvenes querían pelea con nosotros, que dieran ellas el primer paso.
Uno con la edad se hace prudente y hasta algunas veces gilipollas. Pero es lo que hay.
Aunque aquel día en el jacuzzi acabé como el raposu en espera de las gallinas:
Había muy buen ambiente en el Pub y para colmo nos presentaron dos mujeres que se habían dejado caer por allí.
La Güela y yo decidimos ir al jacuzzi. Al poco de estar allí, acudieron las dos mujeres con la intención de relajarse un poco. Cuando tu estás follando con tu pareja y alguien se te pone enfrente, suele ser que quiere “pelea” también. Y si todos estamos por la labor, (que lo estábamos), pues acabamos “peleándonos”. A una de ellas le apetecía estar con una pareja y no desperdició la ocasión. Y a nosotros que no nos amargan los dulces, nos pusimos a golosear. Hasta aquí todo normal. Si yo comía por arriba la Güela comía por abajo. Si yo comía por abajo la Güela se entretenía por arriba. Hasta que una decidió hacer de mamporrera y me la cogió para comérmela y acto seguido sentar a la Güela encima mio. Empezó a follarme mientras se comían entre ellas. Uno estaba de lo más entretenido, si tenemos en cuenta que al lado se nos pusieron otras dos mujeres que estaban comiéndoles los ciruelos a sus respectivos.
Eran jóvenes y estaban pero que muy buenas.
Como el roce hace el cariño y me estaba rozando una, deslicé la mano y empecé a acariciarle la pierna con mucha dulzura. Tanta que se abrió de piernas, (señal inequívoca que quería algo más) por lo que acabé haciéndole un pajón que le gustó un montón. La Güela ya no sólo le valía con la que estaba pues había apuntado otra a la fiesta.
Las que estaban a mi derecha creo que no sólo cambiaron de marido y ciruelo, sino de posición. Y yo que veo xixi nuevo frotándose otra vez a mi vera… vuelvo a la carga.
Vuelta a acariciarle la pierna, y otra que se me abre. Dios que xixi !!. Da gusto cuando los coges, los acaricias, en definitiva los mimas, para que ellos te correspondan en la misma medida con el cariño que tu los tratas.
Recuerdo como se corría la Güela y ellas con la boca llena no se les entendía nada de nada. Recuerdo el alboroto y la algarabía que hubo en aquel jacuzzi. Recuerdo que al marchar a modo de disculpa les dije que me perdonaran pero que no había podido aguantar la tentación. Y una me contesto:
- Las tentaciones son para cogerlas o comerlas.
Si es que así… da gusto.
El Canuit









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