El Mandingo

Publicado: 16 septiembre 2009 de Canuit en Liberales

Que a La Güela le ponen más los hombres de color y los latinos que los nórdicos, lo sabe quien la conoce. Lo sabe Pedro, Papito y un largo etc. Yo también tengo predilección por las mulatas… pero el jodido del que os voy a hablar, estaba solo. Un auténtico Avejaruco profesional de raza Mandinga.

Cuando lo ví en la playa sabía que le iba a gustar. Y como era de esperar se quedó prendada de aquella cara, de la tabla de lavar que lucía y del ciruelo que portaba.

Que casualidad, a los pocos días coincide en la playa muy cerquita de nosotros. La Güela lo tenía justo detrás suyo y no le veía darse crema y recrearse con su cuerpo. Así que le indiqué donde estaba, y que el pobrecito no tenía a nadie que se la diera en la espalda.

Como no era latino y ella no es de montar el número de la cabra en la playa, se limitó a darle la crema y despedirse con una sonrisa. Algo era algo.

A la noche siguiente estábamos dando unas vueltas por las catacumbas del Glamour, cuando al entrar en la zona de tríos aparece el Mandingo.

Este pendón verbenero no se lo pensó dos veces y le entró a matar. El tampoco se lo pensó dos veces.

Buscamos una zona donde se pudieran dar un buen revolcón. Donde los dejasen tranquilos y yo no me tuviera que cagar muchas veces en dios.
Lo encontramos, con poco público y cordial, de ese que no toca los cojones y deja hacer a los demás sin molestar. Se lo pasaron en grande, pero al final el Mandingo se me desfondó, porque la Güela estaba para la mano. Aunque tengo que decir en su favor que hacía mucho calor como, siempre en las catacumbas. Yo, con público no me animo, así que decidimos terminar la faena en casa. Ni que decir tiene que gran parte del mérito de que yo saliese a hombros por la puerta grande aquella noche y a la mañana siguiente, se lo debía al Mandingo, pues de bien nacidos es ser agradecidos. Y yo esas faenas se las dediqué a él. Traté de explicárselo al día siguiente en la playa; que yo en “la maison terminé su trabaille”. El se descojonaba y pedía “pardón.”

Que cosas tiene la vida. Y algunos dirán que iremos al infierno… Pues si es como Sodoma y Gomorra, que me den el primer número.

El Canuit

comentarios
  1. Patespuerques dice:

    No hombre, esos son los pitufos, joer.

  2. Fran dice:

    JAJAJA ¿Hombres de color?, ¿De qué color?, ¿Azul turquesa?

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