¡¡Al fin!!

Publicado: 28 julio 2010 de Canuit en ¡¡ recomendadas !!, Liberales, swingers

Tras diez años veraneando en Sodoma y Gomorra, este verano, al fin, me saqué el título de Avejaruco profesional.
No es tarea fácil, y aunque nunca tuve ningún interés en serlo, esta vez se dieron los condicionantes para que el Canuit pasase por tal experiencia.
Si bien es cierto que el Avejaruco metrosexual está mucho mejor visto que el Avejaruco de la tercera edad, no es menos cierto que es una pieza fundamental en la vida cotidiana de Sodoma. Sin él, aquello no sería lo mismo.
Pero pasemos a los detalles que me llevaron a obtener tan preciado título.
Nos encontrábamos en las catacumbas del Glamour. En la zona de tríos.

La Güela con dos amigas y un amigo tirados en una colchoneta charlando, y yo controlando lo que se cocía al final del pasillo. Me acerqué porque me picaba la curiosidad al ver como tres Avejarucos daban cera a su fusil.
Al llegar vi como una joven de unos 25-28 años se la estaba mamando a uno mientras los otros tres calentaban en la banda, cual jugador de fútbol. Su pareja de unos 50-55 años estaba sentado a su lado. Fue correrse el primero entre sus pechos y ponerse manos a la obra con el segundo.
A diferencia de las rebajas de los grandes almacenes, allí no había empujones ni gritos, salvo los suspiros de quienes parecían estar pasándolo de puta madre.
Y digo esto, porque cuando acabó con el segundo se puso con el tercero, como a quien todo le parece poco. Mientras se la mamaba y meneaba apareció un quinto en discordia con un ciruelo que ya quisiera yo para mí. Pero he aquí que cuando despachó con el que estaba, se la cogió entre sus preciosas manos y algo habló con su pareja. Despreció tan hermoso ciruelo y se puso inmediatamente al tajo con el cuarto de la cola.
Yo estaba debatiéndome si sería correcto aportar mi pequeño granito de arena al servicio de tan bella criatura, y cuando por fin me decidí, el pollo se corre entre sus hermosos pechos y su pareja da por finalizada la sesión de pajas y mamadas.
Me quedé con la mano en la bragueta, cual niño sin caramelo, por no saber la respuesta.
Y es que Sodoma es así, y lo mismo que yo tuve que esperar al segundo tiempo, cual partido de la selección, vosotros tendréis que esperar a la segunda parte de la carta para ver la solución.
El Canuit

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