VIVIR SIN MIEDO

Publicado: 15 enero 2013 de Canuit en Liberales

kadett

Los dos motores emocionales (al menos los mas importantes) que mueven al ser humano son el deseo y el miedo. El primero, nos hace ir en el sentido del objeto anhelado, es un sentimiento positivo. El segundo nos moviliza en el opuesto, nos hace sentir la necesidad de huir, y puede llegar a bloquearnos.
Entramos en este mundillo, y nos dimos de alta en esta página, allá en el pleistoceno, motivados por un sentimiento de curiosidad y de búsqueda. Y durante mucho tiempo, funcionamos movidos por esa misma emoción, con nuestras luces y nuestras sombras, pero siempre bajo el prisma que esto era una manera de divertirnos y de pasarlo bien.
Y así transcurrió hasta que empezamos a entrar, leer y participar en el foro de la página. Supongo, que hasta ese momento, todos éramos un poco como islas, en las que sobrevivías con los recursos que tenias. Cada isla vivía relativamente en paz, aislada de las otras realidades, interactuando puntualmente una isla con la vecina, mediante pequeñas embarcaciones hechas de juncos, y con más buena voluntad que acierto la mayoría de las veces. De vez en cuando, las inclemencias del oleaje hacían zozobrar el esquife, alguno llegó a hundirse, pero muchos otros aprendimos a sobrevivir a las tempestades a base de ingenio y templanza. Unos valores que tenias que construirte, porque no tenias referentes que quisieran imponerte los foráneos.
Pero con el foro llegó la globalización. Se construyeron autopistas que conectaban unas islas con las otras. Y pasamos de golpe del Morse a la era de la información. En aras de la fluidez, la inmediatez, y unos cuantos “….ez” más, el tranquilo silencio se llenó de caótico ruido. De hablar en susurros, pasamos a tener que gritar para ser oídos. Del gesto cortés de ceder el paso, al “y tu más!”. De no asociarnos, a enarbolar banderas y escoger bandos. Y empezamos a catalogar a las personas como “afines o contrarios”, en base a intereses particulares.

Empezaron las normas. Empezó el iluminismo categórico. Empezó la contraposición de posturas y la defensa de ideales. Se creó una comunidad espontánea, sustituyendo la finalidad de una herramienta por un vecindario. Lo que antaño era un medio que servia para intentar llamar de vez en cuando al vecino de la isla de al lado, ahora era la casa de todos. Y empezaron las asambleas de vecinos, donde los administradores se preocupaban por cobrar las cuotas, mientras cada uno de nosotros adoptaba un rol dentro de este teatro social. Pero con ello, con el supuesto beneficio de “ahora nos podemos comunicar mejor” (sin tener en cuenta que, a veces, aunque más se hable, tal vez lo que se dice no es más interesante que el silencio que se pretende llenar), llegaron también los problemas de la vida en sociedad; el miedo a lo extraño.
Hasta que llegó el hombre del saco. Y ahí, afloró lo peor de todos. El miedo nos hizo adoptar posturas maximalistas; “y tu más….y peor!!”. Se buscaban enemigos por todas partes, todos éramos sospechosos de algo, se levantaban dedos acusadores por todas partes. Unos atacaban, otros se defendían atacando. Y se empezó a señalar al colectivo más débil, como suele pasar en estos casos
De intentar conocer al vecino, pasamos a intentar blindar nuestra casa. Como en todo conflicto, hay vencedores y vencidos. Se echo al hombre del saco, pero con ello no llegó la calma. La duda y la sospecha habían entrado por la puerta, y cuando eso pasa, cuesta sudor y lágrimas sacarlas de nuevo a la calle. Nos regocijamos de que el coco hubiera sido expulsado, pero pocos se dieron cuenta que con él, se fueron algunas personas que tal vez hubiera valido la pena conservar. Para nosotros, el precio es excesivo.

“Que vendrá el coco, que vendrá el coco”… de tanto repetirlo, acabas pensando, “y si es verdad que viene el coco?”. Y cuando el coco apareció, como la semilla del miedo ya estaba sembrada, se perdieron los papeles. De no haber cerrado nunca la puerta de nuestro perfil a nadie, bloqueamos a todo quisqui, escondimos todas las fotos, y de gustarnos retozar encima de la cama, pasamos a escondernos debajo de ella.
El coco ya no está, pero su legado aún perdura. No todo fue malo. Hemos podido conocer un poco mejor un par de chicos que son dos soles. Incluso con uno de ellos, llegamos al acercamiento desde la discrepancia; eso es un tesorito. Y empiezas a reflexionar. Y piensas, en todos nuestros años de swingeo, que han sido unos cuantos, nunca, nunca, nunca, hemos tenido ningún problema con los chicos. Sin embargo, sí que hemos tenido unos cuantos, y algunos de ellos muy muy gordos, con algunas parejas que no han sabido estar a la altura, y no por ello hemos dejado de swingear. Hemos hecho borrón y cuenta nueva, y vuelta a empezar sin más. Porqué tenemos que actuar de manera diferente ahora con los chicos? Porqué el coco ha asomado la patita?. Tal vez estamos buscando al coco en el lugar que no corresponde y le estamos dando una importancia que no tiene….
Hemos hecho muy buenas amistades en esta página (y si alguno de nuestros amigos nos está leyendo, que lo sepáis, os queremos un montón). Algunos siguen aquí, otros han pasado, pero eso da lo mismo. Como me dijo una amiga nuestra hace años (una single horizontal encantadora a la que recordamos con mucho cariño), “yo no soy más que la suma de todos mis amigos, los que son, y los que fueron, viviendo dentro de mi”. Si me escondo debajo de la cama por miedo a que venga el coco, nunca voy a poder sentir algo similar.
El miedo nunca es un buen consejero. De todo esto, sacamos alguna conclusión positiva. Tal vez un poco más de prudencia, tal vez buscar más el diálogo, tal vez especificar mejor nuestro perfil…. Pero no nos da la gana que el miedo y la desconfianza, sean los que guíen aquí nuestros pasos. Nunca lo han sido, y no vemos ningún motivo para que ahora tenga que ser diferente. Es absurdo estar en una página para conocer gente, y encerrarnos en nuestra burbuja por miedo a lo desconocido; es como tener tos y rascarse los huevos.
Quizás en los últimos tiempos se haya desvirtuado la herramienta. Es posible. Ni lo sé, ni me importa. Lo que me importa, es que estamos aquí para intentar pasarlo bien. Y cuando no sea así, cogeremos el petate y nos iremos a otro sitio sin hacer mucho ruido. Pero mientras estemos aquí, me niego a perder más el tiempo enarbolando banderas que no sirven para nada, o simplemente…. vivirlo con miedo. Eso no es vivir.
No volaremos los puentes, no renegaremos de usar las autopistas. Hacer eso es absurdo. Tal vez alguna vez nos interese utilizarlas. Pero valoraremos más si para ir de una isla a otra las tomamos. A veces, por correr más no se llega antes a los sitios. Recuperaremos nuestro pequeño esquife, y volveremos a nuestros orígenes. Navegando de isla en isla tranquilamente, y sin plantearnos si la isla es de swingers, liberales o liberalas… todas las modalidades han sido siempre bien venidas a nuestra isla, y no tiene porqué ahora ser diferente. Cuando buscamos un tesoro durante tiempo, si al final no lo hallamos, o este resulta ser diferente a las expectativas que nos habíamos creado, nos solemos sentir decepcionados. Porqué pensamos que es la recompensa la que da sentido al viaje. Y no nos damos cuenta, que el tesoro es el viaje en si, lo que hemos aprendido haciendo el camino, y las experiencias que de él hemos sacado.

Hemos vertido unas cuantas opiniones. Algunas más acertadas, otras no tanto. Pero aunque tuviéramos razón en todos y cada uno de nuestros argumentos, si la consecuencia es dejar por el camino a personas que pueden valer mucho la pena, no nos compensa. Nuestra razón no vale nada si el resultado ha de ser ese.
Nos hubiera gustado que según qué temas, se hubieran llevado por unos cauces más racionales y menos viscerales. No buscar vencer, sino convencer. Es cierto que igual que he visto que hay personas que no saben hablar, las hay que no saben comprender lo que se les dice. Seguramente, alguien me puede dar un bofetón de realidad por decir esto. He leído a algunas personas con nivel suficiente para hacerlo. Y si es así, no voy a replicarlo, si lo hacen será porque les apetece. Igual que a mi me apetece escribir esto. Pero aunque sea consciente que forma parte de la naturaleza humana, no es óbice para que pueda expresar que me gustaría ver a veces una realidad un poco diferente en este ambiente.

No se donde colgar este post. Será el primero que abra, y seguramente será el último. Y tampoco se si lo dejaré, o lo borraré al cabo de un tiempo. Imagino que haré lo que me salga de los cojones. Supongo que lo hago movido un poco por la vergüenza que me produce ver como nos hemos comportado (yo incluido) en este tema. No me apetece hacerlo en los subforos habituales, donde hay demasiado ruido y peleas gratuitas. Tal vez lo cuelgue en la sección de Fantasías (ya que en parte, no deja de ser un poco utópico lo que en el explico; no podemos ser más empáticos y civilizados dialogando, por el simple hecho de ser swingers?….) Es un sitio más tranquilito, un poco alejado del ruido, y tampoco me apetecería que se llenara con el estruendo de los cañonazos habituales. Sí, creo que allí será un buen sitio para dejarlo….. Y total, si alguien cuelga una fantasía como “Foyar en el coxe” en el apartado de Lifstyle, por qué no puedo colgar este en el de Fantasías?

Uy!. Creo que se escuchan cañonazos en lontananza….. no, no me interesa. En nuestra islita se está la mar de agustito….

Esta carta publicada por Tortuguitas40 en una página liberal, es de lo mejor que he visto escrito. Y si la publico aquí, es porque es de una actualidad aplastante para la puta vida real que nos toca vivir. Ya sea horizontal o verticalkadett

comentarios
  1. danygra dice:

    Nos parece ejemplar todo lo expresado por Tortuguitas40. Debería ser tomado como ejemplo de lo que realmente es un talante liberal bien entendido. Las personas no deben calificarse de forma diferente si forman parte de una pareja o simplemente se tratan de un chico o una chica “sola”. Lo que realmente importa es el valor de la persona como tal. Nosotros podemos decir que en un principio, tanto por inexperiencia como por desinformación, no abríamos nuestro perfil a los “chicos solos”. Luego, por suerte en poco tiempo, nos dimos cuenta que nos estábamos cerrando a la posibilidad de conocer personas valiosísimas. Tenemos maravillosas parejas como amigos y también “chicos solos” que han enriquecido nuestra vida. Nos han aportado amistad, cultura, momentos de conversaciones interesantímas y también, ¿por qué no decirlo? horas de intenso placer. Todo ello nos ha perfeccionado más aún en nuestra relación de pareja y es de lo mejor que hemos conseguido en los últimos años.

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